Puede parecer incoherente, pero, después de pensarlo largamente, no me considero marquista, ni gran consumidor de marcas concretas, aún a pesar de que alguno me comente que siempre he ido hecho un pimpollo. Obligado por las circunstancias del reto-blogger, me veo en el dilema de ponerme a pensar si alguna vez ha existido alguna marca que me haya influido. Rememorando las teorías de los clientes potenciales, conmigo las campañas de merchandising no tienen nada que hacer, no me atraen los productos innovadores al no generarme una necesidad nueva.
Mentiría si dijera que no he tenido influencias y también mentiría que me han influido algo, aunque pienso que estas influencias pueden ser algo más que meramente materiales, así que pensando en lo que ahora mismo tengo y en lo que he o no he tenido estas son, generalizando:
- Marcas que me definen como consumidor: Opel y Rayban. Con Opel llevamos ya un cuarto de siglo teniendo todos los coches en mi familia. Al tener que usar continuamente el coche, lo único que se va pidiendo es que responda (que ande, dicho en cristiano, dentro de unas medidas adecuadas de seguridad), sin generar demasiados costes de mantenimiento, ni caer en las tiranías que conlleva el poseer un coche de los de lujo (audis y bemeuves, sin llegar a los extremos de Lexus ni Jaguar, ¡ay, quien tuviera un Jaguar!), donde el tener que estar preocupado de donde se deja aparcado, el seguro y el mantenimiento, me supondría un quebradero continuo de cabeza que no se merece el mierdacoche. En el caso de las Rayban, ahí sí pido calidad, no he tenido otras de mejor cristales y siempre duran. En resumen, lo que uno va pidiendo a las cosas del vestir y del día a día es calidad y durabilidad, pero nunca hipotecado al chantaje de la marca, encima que no me gusta la moda y, mucho menos, ir de compras.
- Marcas que no tuve y que me marcaron: Hace poco, en las fechas de Reyes, hablando de los regalos tenidos en la infancia, surgió el tema del tan ansiado y nunca recibido excalectric, el spectrum y las consolas. En el caso del excalectric entre que, al principio, no tenía sitio donde ponerlo y, después, no les dio la real gana a mis padres, acabé quedándome sin ello. De forma similar ocurrió con las consolas con la excusa de que “no te van a dejar estudiar”, en fin… excusas. Aunque no me arrepiento de no haberlas tenido, estas cosas puede que sí hayan tenido el poder de enseñar, en parte, que no por tener de todo se va a tener una vida más completa. Años más tarde me faltó tiempo para comprar la consola y no una, sino dos, la tercera ya caerá dentro de poco, menudo trauma. Pienso que, hace años, se valoraba mucho más el tener algo y el esfuerzo de conseguirlo. Hoy en día, da la sensación de que todo está al alcance de nuestra mano, y todo lo que fácil viene, fácil se va.
- Finalmente, reconozco que sí ha habido una marca que ha influido e influye todavía poderosamente en mi vida. Una marca con la que he tenido alegrías y pesares. Una marca con la que he disfrutado de la vida, del ocio, del estudio, de la amistad. Una marca que me relaja. Una marca que me da disfrute gastronómico. Una marca que se vive. Una marca que recomiendo a todos. Una marca que es aconsejable disfrutar paulatinamente, aunque con prisas también se puede. Una marca, en fin, más que marca una denominación de origen, como lo puede ser el Rioja. Una marca todo lo importante como puede ser una provincia. Y esta marca de la que hablo es Cádiz. Cádiz y sus playas.